1. Los métodos anticonceptivos y la sexualidad humana en la historia[1]

 

Durante la historia, la sexualidad humana ha estado siempre sometida a connotaciones negativas y secretismo porque se consideraba algo vergonzoso que la iglesia sometía a censura, puesto que respondía a la tentación, el vicio y el pecado. Esta represión sexual impuesta por la iglesia, así como la considerada inferioridad de la mujer en la sociedad ha condicionado totalmente la evolución de la conducta sexual humana.

En un principio el ser humano desconocía la relación que existía entre el acto sexual y los nacimientos, de manera que asociaban esto último a la intervención de fuerzas divinas o mágicas. Pero es en el momento en el que el hombre toma conciencia de su propia capacidad reproductora cuando comienzan a buscarse métodos anticonceptivos que permitan un control de la propia natalidad, y así evitar embarazos no deseados puesto que los hijos, en muchas ocasiones suponían una carga y disminuían los recursos alimenticios disponibles. Los primeros métodos estaban basados en supersticiones, amuletos mágicos u oraciones pero fue en China hace 4.000 años y más tarde en Grecia cuando comenzaron a utilizarse pociones abortivas, mientras que en Egipto se comercializaban unas mezclas hechas a base de excremento de cocodrilo que se empleaban como espermicidas. Algunos pueblos llegaron a emplear el método basado en el conocimiento de los días fértiles de la mujer pero solo de forma intuitiva pero lo más utilizado era el llamado coitus interruptus, detener el acto sexual antes de la eyaculación. Sin embargo, estos métodos no eran muy fiables, de modo que la sexualidad suponía una carga sobre todo para la mujer que se veía atada a los riesgos del parto y a las limitaciones sociales que suponía la maternidad.

Pero no fue hasta que el crecimiento natural se encontraba muy superior a cero y ni siquiera las migraciones podían paliar los excesos de este crecimiento  cuando la anticoncepción fue considerada como una necesidad. Así, la situación cambió durante el siglo XX cuando una reducción elevada en la tasa de mortalidad debido a las mejoras en la calidad de vida llevó consigo presiones demográficas a nivel mundial. De esta manera, surgieron en algunas partes del mundo una serie de formas accesibles culturalmente aceptadas de regulación de la fertilidad, denominados anticonceptivos los cuales pueden ser tanto temporales como definitivos.


1.1 
La anticoncepción oral


La necesidad de métodos anticonceptivos que se suministren por vía oral nos ha estado preocupando desde hace unos cuantos añitos, unos 2.000, por ejemplo cuando el pensador griego Himes aconsejaba la toma de estricnina, mercurio y arsénico con fines anticonceptivos, siempre que no sufrieras antes una muerte por envenenamiento, medidas que eran ineficaces y absolutamente peligrosas. Cuando hablamos de la anticoncepción oral es necesario el entendimiento de las hormonas femeninas que suponen el punto de partida de cualquier investigación en torno a este tema. En 1600 el anatomista holandés Regner de Graaf observó por primera vez los folículos ováricos, pero fue en 1850, más de dos siglos después cuando el vienés Emil Knauer descubrió que las hormonas que se encontraban en los ovarios eran las causantes de las características sexuales femeninas. Casi medio siglo después, en 1897 J.Beard supuso que la supresión de la ovulación durante el embarazo era debida a la acción del cuerpo amarillo, así identificaron una hormona que favorecía el embarazo que recibió el nombre de progesterona[2] y a la hormona descubierta por Knauer se la llamó estrógeno[3]. En 1944 Russell Marker comenzó a producir progesterona a partir de un compuesto encontrado en la raíz de una planta. Mientras que en Alemania Inhoffer realizó investigaciones con la Etisterona, un derivado de la progesterona. Para mediados del siglo XX laboratorios Síntesis y G.D Searle simultáneamente anunciaron la elaboración de dos derivados de la progesterona, la Noretindrona y el Noretinodrel. Estos a la larga serían los gestágenos de los primeros anticonceptivos orales utilizados.

Es durante estos años cuando la Worcester Foundation for Experimental Biology patrocina los trabajos de John Rock en Harvard, y Gregory Pincus y M.C. Chang en Worcester.

 

2. Tres mentes para una idea

Al contrario de lo que dice el libro de Watson la gloria de la invención de la píldora anticonceptiva no recae solamente en Gregory Pincus sino que fueron también John Rock con su trabajo en Harvard, y M.c. Chang junto a Pincus en Worcester, los que con sus estudios elaboraron el primer método anticonceptivo por vía oral realmente efectivo: la píldora anticonceptiva. A continuación facilito unas reseñas biográficas de los tres investigadores amparados por la Worcester Foundation for Experimental Biology.

De izquierda a derecha: Gregory Pincus, Min Chueh Chang y John Rock 

2.1 Gregory Pincus

(Woodbine, 1903- Boston, 1967) Licenciado en Agronomía, genética y fisiología cursó sus estudios en las universidades más prestigiosas del mundo Cambridge, Cornell, Berlín y Harvard. . Se unió al cuerpo de profesores de Harvard en 1930 y en 1944 cofundó la Worcester Foundation for Experimental Biology, en Shrewsbury (Massachussets). Fue allí donde centró su trabajo en la fisiología de la reproducción y empezó sus investigaciones sobre las hormonas esteroides  influido por la campaña de Margaret Sanger para el control de la natalidad. Junto a M. C. Chang estudió el efecto anticonceptivo de las hormonas esteroideas en los mamíferos, unas hormonas que inhiben la ovulación impidiendo, durante el embarazo que se produzca una nueva fecundación. En 1950 salieron al mercado hormonas sintéticas de efectos similares a los de la progesterona y Pincus observó la posible aplicación de estas sustancias para el control de la natalidad. Realizó varios estudios de campo en Haití y Puerto Rico, donde comprobó la alta eficacia de las hormonas esteroideas y concibió la idea de utilizar hormonas sintéticas para imitar la condición del embarazo en la mujer. Desde entonces el uso de los anticonceptivos orales se hizo extensivo.

Pincus ha patrocinado además diversas instituciones que han sido parte esencial del desarrollo de la endocrinología y la biología reproductiva desde la guerra. Fue miembro de la Academia Nacional de Ciencias y de muchas sociedades científicas, así como distinguido con gran número de premios y honores. Escribió The Eggs of Mammals (1936) y The Control of Fertility (1965).[4]


2.2 John Rock[5]

Nació en Marlborugh, Massachussets el 24 de marzo de 1890. Estudió en la Universidad de Harvard y terminó sus estudios de medicina en 1918 especializándose en ginecología en Boston en 1921. Fue profesor de ginecología en Harvard en la Facultad de medicina desde 1947 hasta 1956. Abrió un Hospital Clínico de endocrinología en Brooklin, Massachussets bajo el nombre de Clínica Reproductiva de Rock la cual era gratis para mujeres, ya que le permitían proseguir con sus estudios experimentales. Posteriormente trabajó con el biólogo reproductivo Gregory Pincus en busca de la llave de la regulación de la fertilidad femenina, a pesar de ser un devoto católico cristiano colaboró de forma secreta con Pincus para poder corregir los problemas de infertilidad que padecían algunas mujeres. Pincus probó la hormona sobre animales, pero no lo intentó en mujeres, sin embargo Rock en la clínica tenía los pacientes necesarios. En 1954, hizo el primer ensayo clínico del anticonceptivo oral de Pincus sobre 100 voluntarios con asombrosos resultados. No había ninguna ovulación sola, de modo que el medio que empleaba la pastilla anticonceptiva funcionó perfectamente. Recibió muchos premios a lo largo de su carrera, el más importante de ellos fue en 1966 el premio de Medicina Moderna al logro distinguido. Cuando la Píldora recibió la aprobación de la FDA en 1960 lanzó una campaña para ganar la aprobación del Vaticano. Éste argumentó que la iglesia debería considerarlo una forma "natural", y por lo tanto aceptable, de control de la natalidad, porque la píldora contiene las mismas hormonas presentes en el sistema reproductivo de cada mujer, sólo que se amplían su dosis en algunos momentos del ciclo menstrual.

 

2.3 Min Chueh Chang[6]

Nació el 10 de octubre de 1908 en Yuan Tai, China. Cursó estudios universitarios en Tsing Hua la Universidad de Pekín donde se licenció como fisiólogo animal en 1933. Después graduarse permaneció en la universidad para enseñar y estudiar las neuronas animales. Hasta que comenzó a despertarse en él cierto interés por la biología reproductiva, de este modo Chang, en 1939 aceptó una invitación de Arthur Walton para estudiar el espermatozoide del carnero en Cambridge, donde permaneció hasta 1945. Allí estudió el metabolismo, la motilidad, y la capacidad de fertilización del esperma de carnero, que tenía numerosos usos en la inseminación artificial de animales de granja. Durante la segunda Guerra Mundial esta investigación cobró una especial importancia ya que suponía la posibilidad de multiplicar el número de alimentos.

 En 1951 se unió a Gregory Goodwin Pincus y Hudson Hoagland en la Universidad de Clark y fundaron la Fundación Worcester para Biología Experimental después de que Pincus recibiera una subvención de Margarita Sanger. La financiación para realizar la investigación que buscaba desarrollar el potencial anticonceptivo de la progesterona sintética vino de  manos de la Federación de Paternidad Planificada de América. Debido a su anterior experiencia con la investigación de fertilización de animales, Chang era un recurso valioso para el equipo. 

En 1959 fue capaz de demostrar que los huevos de un conejo femenino negro podrían ser fertilizados in vitro por el esperma de un conejo masculino negro. Los huevos fertilizados entonces fueron transferidos a una hembra blanca y causaron el nacimiento del descendiente negro. Esta serie de pasos reveló el potencial de la fecundación in vitro y la posibilidad de la hembra sustituta. Estos estudios ayudaron a la creación de las bases de lo que es hoy denominada la fecundación in Vitro de óvulos humanos elaboradas por Patrick Steptoe y Robert Edward, que más tarde condujeron al nacimiento del primer “bebé probeta”.

A lo largo de su carrera hizo un gran número de descubrimientos científicos que más tarde influyeron en las tecnologías actuales como la píldora oral anticonceptiva y la fecundación in vitro. Chang recibió numerosos premios debido a sus numerosas contribuciones a la ciencia. Murió el 5 de junio de 1991 en Worcester, Massachussets.

 

Gregory Pincus, M.C. Chang, John Rock

Así fue Min Chueh Chang quien descubrió la Noretindrona y el Noretinodrel, Gregory Pincus quien observó su posible utilización para el control de la fertilidad y la obtención de hormonas femeninas artificiales de estas sustancias y lo aplicó en animales, y por último John Rock lo probó en sus pacientes y aseguró su eficacia. Una idea que precisó tres mentes para convertirse en realidad.

 

3. La píldora anticonceptiva[7]

Los contraceptivos orales o también denominados píldoras anticonceptivas, son hormonas suministradas de forma oral que crean en el organismo femenino una situación similar a la que se produce durante el embarazo, ya que inhiben la ovulación de manera que no se produce la fecundación del óvulo. La píldora anticonceptiva funciona porque rompe el equilibrio del ciclo reproductivo que se lleva a cabo cada mes en el cuerpo de la mujer. La pastilla le dice a la hipófisis que no necesita más hormonas porque ella se las está dando, y con eso el ovario se pone en reposo y deja de producir ovarios. Estos anticonceptivos orales son compuestos químicos que inhiben la fertilidad y actúan sobre el sistema hormonal.

La píldora es el método anticonceptivo más eficaz para prevenir el embarazo de entre los métodos reversibles. Un método anticonceptivo es reversible cuando se recupera la fertilidad al dejar de usarlo. Es el más eficaz puesto que la proporción de fallos es menor que cualquier otro como el DIU (dispositivo intrauterino) o el preservativo. Se puede hablar de un 99% de seguridad. La píldora actual contiene menos estrógenos que la de hace 30 años y con ello se han reducido muchos efectos secundarios. Algunos efectos positivos de los anticonceptivos orales o inyectados son que los períodos menstruales se regulan, las reglas dejan de ser dolorosas y se disminuye la posibilidad de desarrollar una anemia. Por otro lado, en algunas mujeres se da aumento de peso, náuseas y dolor de cabeza. El cambio más potente que existe, es que puede provocar modificaciones en factores de coagulación de la sangre y presión arterial por eso no se recomienda a quienes tienen várices o fuman, pues el riesgo de infarto se aumenta mucho. La toma correcta de la píldora es la garantía de esta eficacia. Desde que la píldora apareció en el mercado europeo, en 1961, se han producido muchos avances que hacen de la píldora moderna una de las alternativas más eficaces y seguras de entre los métodos anticonceptivos. Millones de mujeres los usan en todo el mundo, pero el predominio del uso varía: un cuarto de mujeres en edad fértil en el Reino Unido lo toman, pero sólo un 1% en Japón. Los contraceptivos orales masculinos siguen en materia de desarrollo.

  La píldora anticonceptiva debe tomarse todos los días excepto el día antes de la menstruación y los días que dure esta así se puede observar como cada pastilla lleva escrito al lado el día de la semana que debe ser tomado, ya que una toma incorrecta afecta a su eficacia.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[2] Pro: ‘a favor de’, Gestare: ‘dar a luz’

[3] Oistros: ‘deseos locos’; Gennein: ‘engendrar’